Puede que tu perro no pueda decir: "Oye, siento que algo no va bien", pero, en realidad, te está dando pistas todo el tiempo.
Un cambio en sus encías, pelaje, orejas, ojos o incluso en cómo se siente su cuerpo puede decirte mucho sobre cómo se encuentra. Y como conoces a tu cachorro mejor que nadie, a menudo eres la primera persona en notar cuando algo parece diferente.
¿La buena noticia? No necesitas ser un experto en perros para hacer unas sencillas comprobaciones en casa.
Aquí tienes cinco cosas a las que vale la pena prestar atención (¡y poner mano!).
1. Sus encías revelan mucho
Las encías de tu perro son una de las formas más rápidas de obtener una visión general de su salud.
Levanta suavemente su labio y echa un vistazo. Para la mayoría de los perros, unas encías sanas son de un bonito color rosado, aunque algunos cachorros tienen manchas o pigmentación más oscura de forma natural, lo cual puede ser completamente normal. La clave es saber qué es lo normal para tu perro. También puedes presionar suavemente un dedo contra una zona rosada. La mancha debería aclararse brevemente y luego volver a su color normal en un par de segundos.
Vale la pena llamar al veterinario si: las encías se ven inusualmente pálidas o blancas, azules, amarillas o muy rojas, o si tardan en volver a su color normal tras una suave presión.
2. Su pelaje y su piel pueden darte pistas
Un pelaje sano generalmente se ve liso y razonablemente brillante para la raza de tu perro, con una piel sana debajo y sin enrojecimiento ni irritación generalizados.
Los perros mudan el pelo (¡mucho!), y un poco de muda extra durante los cambios estacionales es perfectamente normal. A lo que debes estar atento es a los cambios inusuales: un pelaje que de repente se ve apagado o seco, calvas, piel escamosa, pelo graso, enrojecimiento o que tu perro se rasque o lama obsesivamente un punto. Las causas van desde alergias y parásitos hasta irritación de la piel, así que si las cosas se ven diferentes y no mejoran, consulta con tu veterinario.
Un extra: cepillarlo con regularidad y darle mimos hace que sea mucho más fácil notar estos pequeños cambios desde el principio. 😉
3. Sus orejas pueden avisar de problemas temprano
Echa un vistazo rápido a las orejas de tu perro y, sí, incluso olfatéalas un poco. Unas orejas sanas suelen estar bastante limpias y no tener un olor fuerte o desagradable.
Si tu cachorro tiene orejas caídas, haz que revisarlas sea parte de tu rutina. Esas adorables orejas significan menos flujo de aire, lo que puede hacer que algunos perros sean más propensos a tener problemas.
Vale la pena observar: enrojecimiento, hinchazón, mucha acumulación de cera oscura, un olor inusual, sacudidas frecuentes de cabeza o rascado constante. Un pequeño rascado ocasional no es motivo de pánico, pero si tu cachorro parece molesto de repente por sus oídos, vale la pena prestar atención.
4. La comprobación del peso: "Costillas y cintura"
Esto puedes hacerlo mientras lo acaricias. Pasa suavemente las manos por los costados de tu perro. Deberías poder sentir sus costillas sin presionar fuerte, pero no necesariamente verlas.
Luego míralo desde arriba: deberías notar una pequeña curvatura detrás de las costillas donde empieza la cintura.
¿No puedes sentir las costillas o la cintura ha desaparecido? Puede que tenga exceso de peso. ¿Se le notan mucho las costillas y la columna? Puede que esté por debajo de su peso.
Cada perro tiene una constitución diferente (¡un galgo y un bulldog no tienen la misma forma!), así que si no estás seguro, tu veterinario puede ayudarte a determinar qué es saludable para su raza, edad y constitución. Un peso saludable marca una gran diferencia para sus articulaciones, movilidad y salud general.
5. Sus ojos cuentan una historia
Esos ojos de "cachorrito" no solo son adorables, también informan. Unos ojos sanos generalmente son claros, brillantes y húmedos, sin enrojecimiento o secreción significativa.
Vale la pena llamar al veterinario si: hay enrojecimiento notable, opacidad, lagrimeo excesivo, secreción abundante o inusual, entrecerrar los ojos o frotarse los ojos repetidamente con las patas. Si un ojo se ve repentinamente diferente al otro, presta atención a eso también.
Los problemas oculares pueden cambiar rápidamente, así que cuando algo se vea mal, es mejor que lo revisen en lugar de esperar a ver qué pasa.
Y no lo olvides: tú conoces mejor a tu perro
Este es el punto más importante de toda la lista.
Sabes lo emocionado que se pone cuando coges la correa, cuánto come normalmente, cómo camina, cómo duerme y todos los pequeños hábitos divertidos que lo hacen ser quien es.
Así que cuando algo se siente diferente de repente, confía en ese instinto.
Quizás tu juguetón cachorro está inusualmente callado, come menos, duerme más o simplemente parece que algo no va bien.
Puede que no sepas exactamente qué le pasa, pero notar el cambio es lo que importa. Estas comprobaciones no pretenden convertirte en veterinario. Son solo pequeñas formas de mantenerte familiarizado con tu cachorro y detectar las cosas antes.
Porque a veces el cuerpo de tu perro intenta decirte algo antes de que muestre una señal evidente.
Y ante la duda, llama a tu veterinario. ❤️
Este artículo tiene fines informativos generales y no sustituye el consejo veterinario profesional. Si te preocupa la salud de tu perro o notas un cambio repentino o significativo, contacta con tu veterinario.